Saludos a tod@s.
Esta mañana he leído un interesante artículo, tanto, que he creído útil compartirlo aquí, podréis encontrarlo al final del post.
Ahora bien, reflexionemos sobre lo que es ser vulnerable y lo que es ser débil:
Siempre, afortunadamente ahora cada vez menos, se nos ha dicho que llorar, especialmente a los hombres, o en definitiva, mostrar nuestras emociones, es ser débil.
Sin embargo, esto no es cierto.
Mostrar las emociones es ser vulnerable, es decir, sensible, que no es lo mismo que ser débil.
De hecho, ser sensible y empático, saber ponerse en el lugar del otro y escucharlo, mostrar comprensión y mostrar las propias emociones, nos da una fortaleza que, desde luego, no es aquella a la que estamos acostumbrados, pero no por ello deja de ser fortaleza.
Nos confiere la capacidad de aprender a mirar el alma y el sentir de las personas.
Existen también las llamadas personas altamente sensibles, que llevan esto al extremo, aunque sin llegar a ser patológico.
Tal vez tú seas un@ de el@s:
si no puedes ver películas violentas, si lo que a otros les resulta normal y habitual, una emoción intensa de alguien, por ejemplo, a ti te conmueve muy internamente, quizá lo seas.
Hay dos libros muy recomendables sobre el tema, uno es «personas altamente sensibles», de Kazarina zerber, creo haberlo escrito bien, y el otro es «el don de la sensibilidad» de Helena Aaron.
Respecto a este tema de ser débil o ser vulnerable, ahora sí, aquí abajo os dejo la entrada del blog de Clotilde Sarrió.
Un abrazo de luz, Alba Álvarez.
consulta el artículo aquí
Mes: noviembre 2019
la kombucha y otras cosillas
Saludos de luz para tod@s!.
Bienvenid@s a mi humilde blog.
Pido disculpas, ya que está aún en construcción.
De todos modos, ya tenemos material suficiente para empezar, así que vamos a ello.
Hoy voy a hablaros de la kombucha.
No quiero extenderme mucho, así que trataré de ser breve.
En función de vuestras dudas, publicaré más entradas sobre el tema, aunque intentaré que no las tengáis.
¿qué es la kombucha?
La kombucha es una bebida fermentada que tiene miles de años.
Se hace a partir del té, verde o negro según el gusto, agua mineral, a ser posible, y azúcar, yo uso azúcar de caña, aunque hay quien usa azúcar blanco.
Pero el elemento imprescindible es nuestro amigo el scoby, (acrónimo inglés de colonia simbiética de bacterias y levaduras), parece un hongo de aspecto gelatinoso, como una torta en forma de disco.
Este scoby se deja fermentar en el té durante varios días, 7 si es poca cantidad y más de 10 si es más, y luego se puede tomar así, o hacer una segunda fermentación, bien sola, en botes cerrados herméticamente, (no os asustéis si sale un nuevo scoby), se fermenta tres días más.
La kombucha parecen conejos de lo fácil que se reproduce.
Tiene muchos beneficios para el sistema inmunitario, la flora intestinal, el estrés, aporta claridad mental, y además sabe bien….
La segunda fermentación puede hacerse sola, como os decía, o con frutas y raíces y flores a tu elección, deja volar tu imaginación.
En intenet hay sobreinformación acerca de la kombucha.
Hay también muchos libros al respecto, de autores como Neil Stevens, que es todo un experto mundial en kombucha.
Esta bebida tiene un cierto grado de alcohol, pero no llega al 2 por ciento.
El azúcar se lo come el scoby, así que tampoco tiene mucho, a pesar de que puede saber dulce o ácida según el tiempo de fermentación.
No porque sea más ácida es más sana.
El recipiente para fermentar la kombucha debe taparse con una tela que tape el perímetro de la boca para que no entren otros bichos indeseables.
No debe agitarse ni moverse.
El scoby puede vivir hasta 2 años, y se puede dejar bastante tiempo en una solución de kombucha para que descanse, fuera de la nevera.
Si queréis más información, podéis preguntarme.
También podéis recurrir a una empresa familiar llamada kombucha la valiente, la tenéis en los enlaces de interés y os la pongo al final, donde cuentan con kombucha ya hecha, pero también con todos los utensilios e instrucciones necesarias para hacerla en casa, incluso venden el scoby.
Un abrazo de luz, Alba Álvarez
tienda de kombucha la valiente
